09/11/2009
En el día internacional de la Libertad
Por: George Youkhadar Allis
Hoy 9 de noviembre se celebra "La Fiesta de la libertad", en Alemania y el mundo entero, por la conmemoración de los 20 años de la caída del Muro de Berlín. El citado evento contará con la presencia en suelo Alemán, de importantes líderes políticos e históricos de talla mundial como, el presidente francés Nicolás Sarkozy, el Primer Ministro de Reino Unido, Gordon Brown, el Presidente ruso, Dimitri Medvedev, y la secretaria de Estado de los Estados Unidos, Hillary Clinton. De igual forma estarán presentes el ex presidente soviético Mijail Gorbachov y el ex - presidente polaco Lech Walesa, entre otros ambas figuras que históricamente jugaron un rol protagónico, en la caída del mayor imperio totalitario que se había conformado desde finales de la Segunda Guerra Mundial y que representó la más grande amenaza histórica, desde el punto de vista político, militar, e ideológico, para la supervivencia de los más nobles principios que representan la libertad y la democracia, como ideología y forma de vida de la humanidad.
Este acontecimiento histórico, el de mayor relevancia geopolítica e histórica de fines del siglo XX, marcó un inesperado y dramático giro en la correlación y equilibrio de poder estratégico e ideológico en el sistema internacional. Ha sido objeto de innumerables análisis, pues las secuelas de este impredecible suceso, no sólo puso en evidencia la inviabilidad política, social y económica de un modelo de gobierno que se presentaba como el paladín justiciero de los menos desposeídos a nivel mundial, sino la inviabilidad misma del sistema comunista, que se mostraba como única alternativa frente al capitalismo, que supuestamente sería destruido por su propia dialéctica, a decir de la ideología marxista- leninista.
Sería interesante remarcar la importancia de este acontecimiento histórico, dentro de la actual discusión que se ha venido desarrollando en todos los ámbitos de la escena mundial, referente a las alternativas que pretenden presentarse frente al capitalismo, para hacer frente a los desafíos que la crisis financiera global ha causado en el seno del capitalismo mismo, pues a pesar de la superioridad socioeconómica y solidez misma, del modelo de desarrollo capitalista, demostrada históricamente por este sistema.
Tanto en sus escenarios de crisis estructurales como coyunturales y el innegable e indiscutible fracaso del socialismo real, plasmado por la caída del muro de Berlín, el sistema capitalista ha sido cuestionado en mayor o menor grado, en el marco de la actual coyuntura histórica, por parte de los anacrónicos, y vetustos defensores del totalitarismo socialista de estilo soviético, como de los simpatizantes de la excesiva intervención y planificación estatal.
Traer a colación esta discusión dentro del marco del vigésimo aniversario de esta magna fecha histórica para la humanidad, sería altamente pertinente. Cabe destacar dos aspectos elementales en el desarrollo histórico de la sociedad moderna; uno, que ha sido el sistema capitalista con sus imperfecciones y posteriores transformaciones, el que ha generado el mayor número de bienestar socioeconómico para la humanidad, y dos, que los propios regímenes que han defendido la idea de restringir o eliminar las libertades naturales, más elementales del ser humano, como la libertad económica entre otras, son los que han causado el mayor número de miseria y pobreza en sus respectivas sociedades.
Recordar estas premisas históricas es de vital importancia, pues desgraciadamente a veces la memoria histórica de la humanidad ha sido corta, lo cual nos ha llevado a repetir en mayor o menor grado, los mismos errores del pasado que han coartado nuestras libertades y posibilidades de desarrollo político y económico. Lo que nos lleva a plantear la conveniencia de recordar fehacientemente, fechas históricas como las de hoy, de manera permanente e inmutable, en la conciencia de la humanidad, al remarcar en la misma lo que significó ese arruinado modelo político-económico llamado socialista-totalitario.
Al parecer, no ha sido suficiente para la conciencia histórica de la humanidad, el ejemplo que significó la estela de pobreza y desesperanza dejada por los estados comunistas-dictatoriales, que estuvieron detrás del muro de Berlín, y que sólo han podido ser superadas al adoptar el capitalismo, como su nueva forma de organización económica y social.
Las grandes falacias que fueron muy bien estructuradas, durante décadas por la mayor maquinaria propagandística de los regímenes comunistas dictatoriales de Europa del Este han comenzado a ser nuevamente organizadas bajo la égida de nuevos regímenes de corte totalitario que han surgido, en el tercer mundo, bajo unos innovadores ropajes pseudos ideológicos y variopintos políticamente, los cuales pretenden presentarse, como una nueva alternativa frente al capitalismo, como lo intentó hacer el antiguo imperio soviético. Y donde ciertos detractores del capitalismo clásico, surgidos del Keynesianismo y otras variantes que se han incubado dentro de las sociedades capitalistas han ungido sus voces de una manera deliberada o no, en contra de los principios básicos y elementales que ha defendido el ideario liberal clásico, desde la aparición del capitalismo, como lo son la libertad y la igualdad de oportunidades, frente a la grotesca y empobrecedora intervención del Estado.
El autor es miembro de la Fundación Libertad