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01/05/2017

Francisco: un ideólogo populista en el Vaticano

Por: José A. Friedl Zapata

La luna de miel con el Papa Francisco está llegando a su fin globalmente. El ciclo de la papolatría afortunadamente ha terminado. Sus más frontales críticos se encuentran hoy en día en su Argentina natal y en Europa, principalmente en Italia, donde temen por el daño que está causando a la iglesia católica llevándola a un posible y triste enfrentamiento interno.

Hace un par de semanas  la afamada revista británica The Economist publicó un artículo titulado  “Is the Pope Catholic?“ cuestionando sus manipulaciones políticas en el Vaticano y el nombramiento de decenas de nuevos obispos afines a su ideología populista. Las críticas en su país natal se han vuelo mientras tanto lapidarias luego que presenciaran el inmoral apoyo que le diera a la corrupta ex presidenta Cristina Kirchner haciéndole paralelamente una cruel guerra al actual presidente Mauricio Macri por estar en favor del libre mercado y en contra del populismo. La líder política  Elisa Carrió,  una ferviente católica, declara abiertamente que “el Papa instiga a la violencia en Argentina  con sus intervenciones políticas”.  En Italia, en Roma, ya se han producido las primeras manifestaciones callejeras en su contra con carteles que ponen en tela de juicio su  accionar. El año pasado el exitoso escritor y periodista católico  Antonio Socci publicó un  popular libro titulado “Bergoglio non è Papa” en el cual, basado en hechos reales, presenta un verdadero thriller de complots y manipulaciones en la elección del nuevo Papa que podrían llevar a su anulación.  Por otra parte uno de los líderes de la oposición italiana, Matteo Salvini, aparece a menudo en sus mítines con una camiseta que tiene impresa la frase “Il mio Papa è Benedetto”.
 
También globalmente las críticas son cada vez más fuertes en cuanto a su inacción frente a los terribles casos de pedofilia dentro de la Iglesia. En estas últimas semanas el Papa habría incluso reducido silenciosamente las sanciones contra un puñado de sacerdotes pedófilos al aplicar su visión de una iglesia misericordiosa.
 
En el plano de su política exterior la ideología populista del Papa es un rosario de peligrosas decisiones equivocadas. Señalemos tan sólo su desprecio  para con el nuevo gobierno de su país; no fue capaz en su visita a Cuba de recibir a la oposición y no logró absolutamente nada en temas de derechos humanos para el sufrido pueblo cubano. Su política en el Medio Oriente es decididamente escandalosa por no apoyar a las víctimas cristianas buscando eso sí un acercamiento al islamismo sin lograr ninguna contrapartida. Y su política en Venezuela, su intervencionismo allí prestándose al chantaje de Maduro al no hacer una crítica clara y frontal al criminal sistema imperante  es políticamente un grave error y moralmente despreciable.
 
Por último está su peligroso pensamiento económico. Es sabido su odio al sistema del libre mercado y al capitalismo, y  su adicción enfermiza al estatismo.  Frases brutales han salido de sus labios, llegando a decir que el capitalismo mata en su encíclica “Evangelii Gaudium”. El Papa nunca ocultó su simpatía por gobiernos del tipo populista porque de acuerdo a su visión simplista representan al pueblo pobre, depositario según él de grandes virtudes cristianas. Si este pueblo pobre se emancipara y dejara de ser pobre, podría transformarse en clase media, por la cual Bergoglio siente un gran desprecio, y por ende perder sus virtudes cristianas. Por eso sus discursos están siempre dirigidos al pueblo pobre y nunca a la clase media. Ignora hipócritamente que las economías populistas son fábricas de pobreza en nombre de los pobres, negando la complejidad de las sociedades modernas. Ignora que tanto el capitalismo competitivo como el libre mercado son, por qué no decirlo, la mejor opción que tenemos para volver a introducir a nuestra sociedad en la senda del desarrollo, el mérito y la libertad. Su idea de pueblo no está unida a la palabra libertad o democracia. En sus extensas visitas por Latinoamérica, África y Estados Unidos es interesante recalcar unos datos muy sugestivos de su ideología. En sus intervenciones  el Papa pronunció 356  veces la palabra pueblo, 14 veces la palabra individuo y sólo 10 veces la palabra democracia.

El autor es amigo de la Fundación Libertad


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