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19/07/2010

Socialismo y liberalismo

Por: Roberto Christian Cerrud Rodríguez

Los socialistas suelen decir, encontrando muy poca oposición, que su sistema político-económico es el único sistema moral que existe, puesto que tiene como meta la total igualdad de los individuos que conviven en una sociedad.

Argumentan que el mismo se fundamenta sobre la solidaridad y el amor, lo que se contradice en el instante en que comenzamos a conocer la vida de los enfermos mentales que sirvieron como apóstoles de esta falsa religión: el Che, ejemplo perfecto de la degeneración mental a la que puede llevar creerse las patrañas del socialismo, pregonaba que el odio era imprescindible para transformar a seres humanos en “frías máquinas de matar”; y qué decir de Stalin, cuya sed de sangre era tan grande que lo llevó a matar a millones, ya fuera ejecutándolos, o haciéndolos perecer de hambre, como lo hizo con el pueblo ucraniano.

Habiendo visto rápidamente a los héroes del socialismo, propongo que examinemos de igual forma a uno de los paraísos donde el “nuevo hombre socialista” puede prosperar: Cuba. Esta bella isla, un par de siglos atrás, durante la época colonial española, tuvo algunas de las ciudades más ricas del continente americano; eran, incluso, más ricas que las 13 colonias que conocemos hoy con el nombre colectivo de Estados Unidos.

Hoy, es, por designio de Fidel Castro, uno de los países más pobres de América, en donde la prostitución es rampante, en donde sobrevivir depende de saberse “resolver” y atreverse a contradecir al gobierno te puede costar tu vida. Sí, por sus obras los conocemos, y los paraísos que nos proponen solo existen para ellos, para los miembros del partido, que viven como amos en un país de esclavos, de tal manera que parece que el socialismo no es más que un intento mal disimulado de revivir el feudalismo.

Ahora bien, si el socialismo no es más que una mentira repetida por canallas envidiosos que buscan enriquecerse a costillas del prójimo, o por enfermos mentales que necesitan una excusa para intentar saciar su sed de sangre y destrucción, ¿qué alternativa ideológica existe para los jóvenes panameños?

La alternativa se encuentra en una ideología que les diga que ellos, por su propia naturaleza humana, tienen derecho a su vida, a su libertad y a su propiedad. Que mediante el estudio, el trabajo y el emprendimiento, pueden llegar tan lejos como sus capacidades se lo permitan, si viven en una sociedad libre. Que podrán disfrutar plenamente de los frutos de su esfuerzo individual y de su trabajo, puesto que, como seres humanos libres, gozan del derecho a la propiedad. Que su vida no depende de los caprichos del burócrata de turno, puesto que su derecho a la propiedad, es decir, su derecho a disfrutar de los frutos de su trabajo, le da el poder de conservar su propia existencia, ser dueño de su propia vida.

Entonces, ¿cómo se protegen estos derechos, que forman parte de nuestra naturaleza humana, de aquellos que desean despojarnos de aquello que legítimamente nos pertenece? Mediante un modo de gobierno que ha venido evolucionando a través de los siglos, desde que la plebe romana le exigió al Senado leyes escritas, para que no tener que estar sometidos al arbitrio de jueces patricios; es lo que hoy en día conocemos como estado de derecho, o imperio de la ley, que consiste, principalmente, en tener un Órgano Judicial independiente, honesto y transparente, que dicte sus sentencias de acuerdo a la justicia y a la ley.

La ideología que propone todo esto es el liberalismo. Si estás interesado en conocer más sobre la misma, únete a nuestro grupo en Facebook, Círculo Bastiat, portal del capítulo juvenil de la Fundación Libertad.


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