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21/05/2012
Gobiernos grandes, más corrupciónLastimosamente es muy común leer en los diarios sobre escandalosos casos de corrupción gubernamental en Latinoamérica. Un repaso del último año nos permite ver cómo el denominador común son las enormes sumas de presupuesto que se mueven y la codicia natural de los políticos que manejan semejantes cifras tanto a nivel de ministerios como de legislaturas. Con solo mirar al sur, hacia Brasil, vemos cómo la presidenta Dilma Rousseff se ha visto en la necesidad de prescindir de los servicios de sus ministros de la Casa Civil, Transporte, Agricultura, Turismo, Deportes y Trabajo por acusaciones de corrupción en cada una de estas dependencias. Un estudio reciente hecho por un psicólogo del Trinity College, en Irlanda, determinó que el poder político tiene el mismo efecto adictivo en la mente que la cocaína. Entre más poder, se genera más dopamina (neurotransmisor que regula los sentimientos del placer y las emociones), que resulta en errores garrafales en el uso del juicio y toma de riesgos desmesurados combinado con una falta de empatía y un ego inflado. Habrán visto el famoso video en YouTube de Hugo Chávez en la Plaza Bolívar, rodeado por un séquito, mientras él señala de edificio en edificio con el grito acusador de “¡Exprópiese! ¡Exprópiese!”. Las ínfulas del poder absoluto de este individuo lo han corrompido absolutamente para desgracia de todo un país. Friedrich Hayek, en su obra magistral El camino a la servidumbre, ilustra perfectamente cómo la concentración del poder lleva inexorablemente hacia el totalitarismo liderado por unos déspotas quienes juran que son los “iluminados” en cuanto a los correctivos necesarios para el conjunto colectivo de la sociedad que están llamados a liderar. Su país, en el sentido literal, del que se sienten dueños. La droga del poder sin frenos fue exactamente lo que motivó a los Founding Fathers de la revolución norteamericana, conscientes del flagelo que dejaban atrás en el Viejo Mundo, a crear el sistema político de la división del poder. Un balance entre los tres poderes del Ejecutivo, Legislativo y Judicial permitiría que ninguno fuera más fuerte que el otro y así cada uno actuaba de contrapeso contra los otros. Lamentablemente, en nuestros países, la división, salvo en muy pocos casos, no existe; permitiendo así que el representante del Ejecutivo, legítimamente elegido, elimine progresivamente los frenos que los otros dos poderes representan. La realidad, mostrada a través de los años, es que la mejor manera hasta ahora ideada para el bienestar del colectivo social de un país es frenando el deseo de crecimiento del Leviatán gubernamental que se ve en la urgente necesidad de inmiscuirse en cada uno de los aspectos y detalles mínimos de nuestro diario vivir. Es imposible en una economía moderna poder anticipar las necesidades y deseos de millones de conciudadanos, cada uno motivado por una infinidad de factores y contextos diferentes entre cada uno de ellos. La solución más sensata para cualquier gobierno es simplemente trazar la cancha y publicar las reglas del juego, que no son más que el derecho del individuo a tener su propiedad, una igualdad en la aplicación de esas reglas irrespectivo del nivel o estatus en que se encuentre en el momento, y la paz y tranquilidad para poder desarrollar sus habilidades naturales dentro de esa sociedad. Entonces, ¿cuál es la solución a la corrupción endémica que pareciera florecer independientemente del bando en que juegan sucesivas administraciones? Reducir el ámbito y alcance de la influencia que tiene el Gobierno en una sociedad. La corrupción es característica de cualquier Gobierno y entre más grande, peor la corrupción. El presupuesto de Brasil para el año 2012 es de $1.2 trillones (USD 1,200,000,000,000). ¿Se pueden imaginar la cantidad de oportunidades que existen en torno a semejante cifra? Cuando al famoso ladrón de bancos Willie Sutton se le preguntó por qué se concentraba en el robo exclusivamente de bancos, su respuesta fue sencilla: “Porque allí es donde está la plata”. Enviar a un amigoHaga click aquí para enviar este enlace a un amigo! |
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